lunes, 20 de septiembre de 2010

Odio

Odio mi auto-boicot recurrente.

Odio comenzar una relación con alguien, y empezar a buscarle defectos.

Odio inventar defectos en la otra persona para poder distanciarme por esa “razón”.

Odio haberme hecho tan amigo de la soledad.

Odio ser feliz de esta manera.

Odio no poder volver a ser el tipo romántico que siempre fui.

Odio mi desconfianza porque me permite justificar mi manera de pensar.

Odio no ser más el tipo jugado que solía ser.

Odio haber perdido la capacidad de idealizar una mujer.

Odio pensar tanto sin su equivalente actuar.

Odio haberme vuelto tan frió.

Odio el confortarme solo con un par de horas.

Odio no querer convertir esas horas en días y meses.

Odio no permitirme depender de otra.

Pero lo que mas Odio, es tener que aceptar que después de tanto tiempo, todo esto es por culpa tuya.

martes, 7 de septiembre de 2010

Necesitamos tener eso que no queremos tener.

No recuerdo el día exacto que la vi por primera vez, pero si recuerdo la sensación, flechazo en una milésima de segundo. Una diosa caminando entre mortales.
Paso a ser para mi la mejor mina de la facultad, cada vez que hablábamos en el grupo de compañeros yo decía "ella".Típica charla masculina, de cual esta mas buena, cual tiene mas pinta, cual causa mas intriga etc. etc.
Y así pasaron lo días, ni siquiera me había tomado el trabajo de averiguar el nombre, no quería tampoco, solo me conformaba con verla, me alegraba un poco el día. No surgía necesidad alguna en ir a entablar una charla con ella por más que las posibilidades se presentaban. En ese momento, podría decir, que mi vida amorosa andaba por otros lados, por eso me conformaba con verla nomás.
Hasta que bueno obviamente el día llego, en la facultad todo el mundo se conoce, se crean grupos pero pasado un tiempo ya tenes identificados a todos y todos te tienen identificados a vos.
Era un día normal, con lo colgado que soy olvide ver el horario y fui una hora antes de clases, así que me compre una gaseosa y me puse a pasear por la facu hasta que veo una compañera que estaba tomando mate. Tenia ganas de tomar mate, así que me acerco y le digo: Te cambio un poco de gaseosa por un mate. Y mientras terminaba de decir eso me empezaba a dar cuenta que mi compañera estaba acompañada justamente con esta diosa que tanto admiraba yo.
No quedo otra, me senté a charlar, y la diosa empezó a hablar sola. Contó que además de mi carrera estaba haciendo otra a la par, algo que para mi causo impresión. Me dije: Que mina interesente, dedica y responsable, mira que estudiar dos carreras a la vez, yo ni loco, no puedo con una.
Y así seguía hablando y hablando y yo seguía cautivándome. Hasta tenia un tono raro que me sonaba muy dulce por ser de una ciudad vecina recuerdo.
Mientras yo estaba agrandando mi idolatría hacia ella, apareció un compañero que se unió a la mateada. Se puso a hablar de los emos, los darks, los punkys, los floggers etc. etc. Y en un par de segundos, me di cuenta que la manera de pensar de este pibe y la manera de pensar de mi actual diosa, eran muy diferentes. Parecía que una parte de mi intentaba darle la razón a ella, pero no podía, era imposible concordar, su critica, casi no era critica. Eran un insulto detrás del otro, una denigración constante, que demostraban unos aires de superioridad terribles, cero en humildad. Una manera de pensar muy rara para la carrera que estamos cursando todos.
Y así como en una milésima de segundo me flecho aquella vez, en una milésima de segundo también esa flecha desapareció. Bueno, no desapareció, sino que en verdad quedo metida en la cabeza vacía de la, ahora, ex diosa.
Y en ese momento me di cuenta de lo lindo que es tener esas minas que idealizamos. Y que muchas veces es mejor tener poco o casi nada, tal vez solo una ilusión, que pretender querer tenerlo todo, o que todo sea como nosotros queremos.
Por eso aquellos enamoramientos de primaria eran tan perfectos.

" Las amo a todas "

En mi ultimo cumpleaños mi (actual ex) cuñado me había dejado muy claro que como la fiesta se hacia en su casa, era obligación de mi parte, llevarle minas. Por suerte para mi no, hubo mucho problema por que en la facultad tenemos para todos los gustos. Así que, invite a las mas allegadas y por suerte las minas cumplieron. Había para todos los gustos, morochas, rubias, castañas, ojos verdes, ojos celestes, altas, bajas, flacas, rellenitas, pechugonas, culonas, jóvenes, mayores, etc. etc.
Y ahí estaban todos los buitres al asecho, mirando, casi perforando con los ojos a estas inocentes niñas. En eso estábamos haciendo las hamburguesas y Latro le pregunta a Goof (ex cuñado) cual había visto, cual le gusta más, a lo que Goof sutil e ingeniosamente respondió: Las amo a todas.
Fue una carcajada por parte de todos instantáneamente. Yo sonreí, en ese momento amaba solo a una. Ahora el tema es la resignificación que he hecho de esa frase que ha quedado inmortalizada y que tanto recurrimos todos a la hora de ver tanta mina suelta por demás lugares.
Esta resignificación me hizo darme cuenta que yo ahora también “las amo a todas“. Y que siento exactamente lo mismo que Goof sintió en ese momento y siente ahora también el muy atorrante. Me es imposible quedarme con una, cada vez que salgo al lugar que sea es inevitable este enamoramiento colectivo que me aqueja.

Pero me aqueja de buena manera, podría decir que es un lindo síntoma con el que he aprendido a vivir sin remordimiento alguno, o por lo menos por el momento. Así que, así ando ahora, enamorándome todos los días, siendo correspondido algunos, no lo siendo otros. Intentando no hacer nudos donde no hace falta, nada de ataduras forzadas.

Y la verdad, no se si esta mal o no andar a lo saltos como canguro, pero si tengo la verdad... de que En estos tiempos de huida” me encanta estar así.