Odio mi auto-boicot recurrente.
Odio comenzar una relación con alguien, y empezar a buscarle defectos.
Odio inventar defectos en la otra persona para poder distanciarme por esa “razón”.
Odio haberme hecho tan amigo de la soledad.
Odio ser feliz de esta manera.
Odio no poder volver a ser el tipo romántico que siempre fui.
Odio mi desconfianza porque me permite justificar mi manera de pensar.
Odio no ser más el tipo jugado que solía ser.
Odio haber perdido la capacidad de idealizar una mujer.
Odio pensar tanto sin su equivalente actuar.
Odio haberme vuelto tan frió.
Odio el confortarme solo con un par de horas.
Odio no querer convertir esas horas en días y meses.
Odio no permitirme depender de otra.
Pero lo que mas Odio, es tener que aceptar que después de tanto tiempo, todo esto es por culpa tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario